EL PLACER DE ESCUCHAR AL OTRO
Hoy, como primera entrada de este blog voy a hablar acerca de un placer que está al alcance de todos y cada uno de nosotros: el placer, ni más ni menos, que de escuchar al otro.
Pienso en ello recordando este mediodía, cuando he quedado con una buena amiga y he disfrutado como hacía tiempo no disfrutaba. Luego, me han preguntado ¿y qué has hecho para pasártelo tan bien? Y la sorprendente respuesta ha sido: nada, sólo quedar con una amiga, conversar con ella. Contarle cosas, y, sobre todo, escuchar lo que ella me contaba.
Si estás con alguien, no mires el móvil. No te distraigas. Ni siquiera te dejes llevar por ensoñaciones, por tu mundo interior de pensamientos, divagaciones, planes o preocupaciones.
Intenta escuchar cada palabra que fluye de sus labios, y captar cada gesto de sus manos, cada impresión de su mirada, quizá el gesto fruncido en su ceño o sus cejas arqueadas. Déjate llevar por lo que te transmite, por lo que te dice y por cómo te lo dice. No estés tan preocupado por ti, sino concéntrate exclusivamente en el mensaje que esta persona está elaborando para tí y sólo para ti.
Si te está contando una pena, seguramente te conmoverás con ella.
Si te está contando algo divertido, quizá te reirás con ella.
Si te está reprendiendo, puede que te pongas en su lugar.
Hay personas que cuando les hablas ya están pensando en lo siguiente que van a decir ellas. Que no te moleste, pero procura tú no ser una de ellas. No te ofusques con ellas, sino compadécelas, pues más bien se pierden gran parte de la diversión.
Se ha puesto muy de moda ahora viajar, y con razón, pues es una de las cosas más enriquecedoras que pueden existir... sin duda abre la mente, como se suele decir. Pero no somos conscientes de que escuchando al otro emprendemos un viaje igual de apasionante. Porque cada persona es un mundo regido por leyes diferentes, y escuchar es abrir una puerta a ese mundo e incluso llegar a sentirse que formamos parte de él, cuando nos identificamos con ese otro, y pensamos como ese otro, y comprendemos al otro, aunque no lo compartamos... sobre confrontaciones de ideas, precisamente, versará una próxima entrada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario